“La cebolla es escarcha cerrada y pobre: escarcha de tus días y de mis noches. Hambre y cebolla: hielo negro y escarcha grande y redonda.” Esta estrofa del poeta Miguel Hernández muestra cómo un simple alimento puede provocarnos desasosiego, nostalgia, amor…¿Por qué ciertos alimentos nos inducen a tener ciertos sentimientos que influyen en nuestro estado anímico?
Langosta, gambas, ostras, mousse de chocolate, leche con canela…todos estos suculentos manjares bien podrían ser los prolegómenos de una noche muy pero que muy larga. Generalmente se consideran afrodisíacos y son los ingredientes que no suelen faltar en ninguna cena romántica.
Pero ¿qué es lo que tienen estos alimentos para que aumenten nuestra apetencia sexual? Angel Ruiz Ejarque, sexólogo de la Asociación Española para la Salud Sexual (AESS), opina que es por su acción dilatadora, pero es escéptico en cuanto a las causas reales. Según él se trata de un placebo, un efecto realmente creado por el cerebro debido a la estética de excitación sexual que se desprende de ellos.
Las especias también han sido consideradas como excitantes durante mucho tiempo ¿realidad o pura psicología? Eso no está seguro, aunque lo que está claro es que los hispanos tenemos una comida bastante picante y llena de especias…¿tendrá algo que ver eso con el mito del latin-lover?.
Cuando estamos tristes abrimos la nevera y…¡a por el chocolate! Pero esta exquisitez no se relaciona precisamente con las lágrimas, sino con la actividad y energía. La razón es que el aroma del cacao activa el cerebro, impulsando de este modo la serotonina, una sustancia que ayuda a que nos sintamos más felices. De hecho muchos antidepresivos utilizan este compuesto.
Los platos ricos en grasas como las compuestos de carne, los chorizos, morcillas…influyen en nuestro estado anímico haciendo que nos sintamos cansados. No nos llevemos a engaños, la causa está en que son preparados pesados que crean el sueño inmediato.
ESTAR A DIETA PONE MÁS TRISTE.
Cuando uno está a dieta y disminuye la cantidad de alimentos ricos en azúcares de su alimentación diaria se siente más triste. La verdura es sana, pero si sólo nos alimentamos de ella tendremos una falta de azúcar en el cuerpo, lo que ocasionará que estemos más “bajos de moral”. Lo mejor es pegarse un capricho de vez en cuando y zamparse un buen taco mexicano.
“Me tiraste un limón, y tan amargo, con una mano cálida, y tan pura, que no menoscabó su arquitectura y probé su amargura sin embargo”. Miguel Hernández utiliza muchas veces los productos de la tierra para alimentar a las metáforas.
El sabor amargo con el sentimiento amargo, las lágrimas que produce la cebolla con la tristeza…al igual que se realizan relaciones semánticas, nuestra mente lleva a cabo conexiones que relacionan ciertos platos con estados de ánimos.
Si en tu primera cita cenaste una hamburguesa, este simple alimento puede arrancar una sonrisa…si alguna vez viviste en Italia, el oler la mozzarella fundida de una pizzería puede crear nostalgia y por tanto cierto estado de decaimiento.
La psicología y las vivencias personales son lo que más repercuten en que una naranja o un bocadillo nos puedan producir alegría o tristeza. Pero es cierto que científicamente hay productos que inciden directamente en el estado de ánimo debido a su composición.
Si estás estresado ¡tómate una tila! Una infusión de este producto natural ayuda a pasar de un estado de excitación a otro mucho más relajado. ¿Y el té? Debido a un compuesto que se llama teína ayuda a que nos activemos y estemos más dispuestos a afrontar el día a día, al igual que la cafeína.
Miel, fresa, champán, ajo, salmón, queso…¿qué te incitan estos alimentos? Habrá tantas respuestas como lectores.